19 de julio de 2016

El luto reclama silencio y no ruido


La muerte también paraliza la vida de los que continuamos vivos, la agrieta y la pone a prueba. Nos impone una pausa, nos baja los humos, reclama la atención y exhibe orgullosa su victoria provisional. Una victoria que será definitiva, si aprovechando la ofuscación, nos convence que la solución es más muerte, si aprovechando la desesperación se apodera de nosotros. La muerte gana del todo siempre que nos hace más arrogantes y no más humildes. Cuando la queremos entender, anticipar y vengar, cuando malogramos su invitación directa a celebrar la vida que nos queda.

Masacres como la de Niza no se pueden explicar con palabras. Podría dejar la columna en blanco, como un minuto de silencio, pero se confundiría con un error de imprenta, y no es un buen día para equivocarnos, ahora que todo duele tanto y estamos a punto de encadenar errores, de revolcarnos en imágenes obscenas y tomar decisiones alejadas de la esperanza.

Trato de escribir despacio, procuro que las líneas salgan asustadas y cargadas de dudas. Tal como nos sentimos. Y al mismo tiempo tengo ganas de gritar en voz muy baja, al oído, que el ruido mediático es un aliado terrible de la barbarie. Que hemos superado la velocidad del sonido y nos estamos zampando de manera imprudente siglos de práctica de culturas diversas que habían ido encontrando maneras de encarar el luto, de hacer menos desolador lo que es insoportable. Que nos enseñaban la importancia de reunirnos. La urgencia de consolarnos. Y la necesidad imperiosa de callar.

Cuando la parte más primitiva y carnal nos pide paso, tenemos que saber que, si abrimos demasiado la boca, saldrá ella, desnudada y salvaje. Respetemos el tiempo de dolor silencioso: ahora no es el momento de abocarnos a improvisar conclusiones desde la rabia. Ya hablaremos, despacio, cuando todo sea menos oscuro y tengamos algo que decir.

www.ara.cat/opinio/dol-reclama-silenci-no-soroll_0_1614438682.html

19 de junio de 2016

Cinc segons



Vaig pujar a l'altell per posar la cançó amb la qual ens vam conèixer. Aquella tarda havia de ser nostra. Aquell vespre havies d’ésser meva. Fou un veritable esforç trobar-la entre tant desordre i aldarull, però finalment allà hi era. Sabia que tenia cinc segons de marge entre clavar aquella malmesa agulla en el petit vinil i baixar ràpid l'envellida escala de fusta, estratègicament allí col·locada per evitar rompre’ns la crisma cada volta que punxàvem una cançó. Cinc segons que representaven una eternitat. Tan sols pretenia tenir-te entre els meus braços, embadalit. No en sabia més. La nostra adolescència era de joguina. La resta no veia el moment de creuar els braços al voltant del coll de la parella. Amb sort, potser vora els malucs. Els més agosarats s'apropaven, amb decisió, esquena avall alhora que elles desfeien aquest pecaminós viatge amb una afectuosa plantofada. Només cinc segons que ens arrossegarien al més desconegut dels paradisos. Passejar enllaçats de mans, tot fent equilibris sobre la finíssima línia que separava un infantil petó d'una desfermada passió carnal. Adrenalina pura bullint per les venes. Cinc segons que ens obriria, de bat a bat, les portes a les primeres passes adultes. Experiències superbes que els més avesats en això de l'amor ens havien dit a cau d’orella. Vaig fer tard. Foren més de cinc segons. Desconec que et va atraure d’aquell llepaculs. Em vas estavellar la realitat a la cara amb una violenta crueltat. Mai vas ser meva. Mai. Des d'aleshores, no vaig tornar a posar la maleïda cançó en aquell vell tocadiscs monofònic. Ara, en sentir-la una altra volta mil anys enllà, m’has vingut a la memòria. Tan sols cinc segons hagueren estat suficients.


8 de abril de 2013

Limosna de ternura




Ando tras de ti, suplicando auxilio:
Lánzame dos monedas de ternura
con que comprar un trozo de cordura
o quizá alquilar mi alma a domicilio.

Prometo que escaparé hacia el exilio;
con mi corazón haré una armadura
que no sirva otra vez de ensilladura,
o cualquier prototipo de utensilio.

Pero antes de marchar quiero decirte
que un par de monedas no es suficiente
para tener algo con que escribirte.

Despedazar un lápiz maldiciente,
un par de palabras con las que herirte
que, aunque yo calle, mi espíritu cuente.


29 de marzo de 2013

¡Hágame la cuenta!


Daría un mundo por poder escucharte,
acariciarte el cabello mientras dices
dulces palabras que van a alguna parte,
tácitos sonidos con los que me quieres.

Eres un cuadro de Goya, eres arte,
como esa diosa erigida con pinceles.
Daría la sangre por saber besarte
y hacerte siempre el amor, una y mil veces.

Pero lo mejor que haré será olvidarte, 
no quiero que cada día me enamores.
Antes morir que vivir en esta parte
de un mundo donde parece que no existes.

- ¿Van ustedes a comer?- - En plato aparte-
- ¿Cobro todo junto? - - No. En dos mitades-
- ¿Pero usted amaba a la mujer de antes?-
- Y la seguiré amando. Hasta que la muerte
                                             [nos separe.

28 de marzo de 2013

Nocturn


Agafar la son entre les asèptiques parets d’una habitació d'hospital resulta difícil. Els sentits s'aguditzen malgrat la precària salut. Les visites fa hores que han desaparegut. Les infermeres del torn de nit conviden als malalts a dormir encara que per la finestra s'albiri un tènue crepuscle. De sobte, enmig de la nit apareixen infinits sons que s’agotzonaven tot esperant el seu torn. Cruixits de fusta, degotejos de vàter, objectes inerts que ressusciten tocats per la màgia del Déu Soroll. El lament d'un vell és absorbit pel silenci de la nit capficada. El temps s'escapa. El cap gira i gira mentre el meu món es deté inexorable, pres del pànic que el càncer impregna. Els sentiments s'aguditzen a l’hora que els sentits. La son m'embogeix en un ball embriagador però em nego en rotund a dansar amb ella.

18 de marzo de 2013

Desconocida

Te espero largo tiempo, indeciso
sobre que decirte sin parecer
un obsceno llegado de la nada.
Cuando entras, mi vida, en escena
se repite un ritual que me emociona:
pides al Sol que te susurre en la cara.
Un profundo suspiro, ojos cerrados,
rizados los cabellos en un dócil desorden;
justo ahí, el primer beso te daba.
Hasta de los dioses todo envidio,
del primero al último de tus gestos
porque de ellos es, y mío es nada.
No sabes quién soy, ni lo que hago,
ni porque razón escribo estas palabras,
solo dejas que me envuelva en tus caladas.
Hace tiempo que ando enamorado
de tu forma de liar los cigarrillos
mientras me regalas de soslayo
la mirada más bonita y misteriosa.
Y, ahí, de nuevo otra vez te besaba,
uno y un millón en un segundo,
hasta que mi corazón ensangrentara.
-¡Adiós!- -¡Hasta mañana!-
Otra tarde, todo un día, noche entera,
como se hace de larga esta espera.

27 de julio de 2012

El secreto de nuestros antepasados



Hace entre diez y siete millones de años, siglo arriba, siglo abajo, nuestros ancestros viven como Dios en el África tropical, es decir, bajando a mano izquierda, como quien dice. Andan en sus cosas, sin meterse con nadie y poniéndose tibios de verdura, setas, algo de carne, no más allá de mosquitos y gusanos (“puaaajj”), y de postre, mucha fruta, lo que llamamos dieta mediterránea, ¡vaya! El clima es fantástico, mientras muy al norte las nieves van camino a su retiro de invierno, ellos disfrutan de una permanente y envidiable primavera, tipo Marina d’Or Ciudad de Vacaciones, pero a lo bruto. Viven y duermen en lo alto de los árboles para no servir de merienda-cena a alguna bestia parda que se presente sin avisar. Fabrican herramientas rudimentarias que las utilizan para alimentarse, beber y taparse a modo de manta o cuando cae un aguacero, poco más. El suelo no es un lugar seguro para vivir, por lo que se les puede ver poco por allí, no se les ha perdido nada. Son buena gente, humilde, sencilla, peluda y poco aseada si tu quieres, pero muy pacífica. La vida es placentera, ellas y ellos se entienden a la perfección, aún no se ha inventado el matrimonio y los padres se independizan pronto de los hijos, con lo que no hay demasiados motivos para discutir. En resumen, viven en un verdadero Paraíso Terrenal.
De repente, sin saber ni cómo ni porque, rayos, truenos y centellas aparecen en el horizonte. La meteorología cambia (ríete tu de nuestro problema climático) y un cataclismo del quince parte el continente africano en dos mitades, de Norte a Sur, más o menos desde lo que hoy vendría a ser el Mar Rojo hasta Mozambique, kilómetro arriba, kilómetro abajo, no les puedo ser más explícito. Los que están en el lado occidental de la falla del Rift, siguen recibiendo el airecillo fresquito y agradable que viene del Atlántico y nada cambiará para ellos. Gorilas, chimpancés, bonobos y un largo etcétera seguirán siendo lo que son. Sin embargo, los que permanecen en el “otro lado” van a saber lo que vale un peine. El Este y el Sur ya no recibirán con tanta asiduidad el agua de la bendita lluvia y, poco a poco, el color verde se torna amarillo pajizo, no me malinterpreten, me refiero a un color así como amarillento. Esta serie de factores naturales (fruto de la casualidad, no se engañen) abren la puerta a los que serán nuestros ancestros, nuestros antepasados, que los llamamos así por no llamarlos tatarabuelos(n) que quedaría muy científico y tampoco es para eso.
Llegados a ese punto, ya se podrán imaginar: nuestros tataratataratatara(n)buelos y buelas no les toca otra que bajarse de los árboles, erguirse sobre sus patas (luego las llamaré piernas, no se preocupen) y abrirse paso por la desértica sabana. Desde ese momento ya les podemos poner un nombre: homínidos. Si, ya sé que hemos dicho que el suelo era sumamente peligroso pero es peor quedarse colgado en las alturas sin nada que llevarse a la boca. Es más, cada vez quedan menos árboles a los que subirse, ergo no les queda otra que bajar y ponerse en marcha a la búsqueda de otro vergel donde retozar. Pero, ¡ay, amigo!, no quedan más paraísos a la vista. El alimento escasea y los depredadores andan al acecho. Se han convertido en piezas fáciles de cazar. Tan solo hace dos días que han dado sus primeros pasitos y no tienen la capacidad de huir del peligro. No obstante, algo milagroso ha ocurrido: han sido capaces de sobrevivir y se han adaptado perfectamente a este cambio ecológico brutal. ¿Cómo? Pues cambiando el régimen alimenticio. Fin a  la sacrificada dieta milagro que tanto se daba por aquel entonces. La sabana atrae a grandes manadas de mamíferos que se convierten en una maravillosa despensa a la que hincar el diente. Se acabó la verdura y la fibra. A partir de ahora, mucha proteína animal procedente de la carroña de los animales muertos y abandonados (“puaaajj”) o bien de los obtenidos en la caza de los de talla más “asequible”, en definitiva, gigantescos filetes que no se los salta ni un galgo. Gracias a este cambio de hábitat y dieta, se les ocurre fabricar herramientas algo más complejas que las utilizan para cortar y descuartizar la carne obtenida para poderla digerir y transportar con más facilidad. Este hecho ha sido el paso más importante en la historia de la evolución de la especie: la aparición de las primeras industrias líticas. Nos encontramos en algún punto entre los 2,7 y 2,5 millones de antigüedad, siglo arriba, siglo abajo. Ojalá en aquellos tiempos hubiera existido el Carrefour para evitarles semejante esfuerzo, pero eso hubiera cambiado la historia de la humanidad, sin ningún tipo de duda.
Que me pierdo, discúlpeme. Pues lo que les decía, nuestros antepasados ya son plenamente bípedos, es decir, ya podemos llamar piernas a  lo que antes conocíamos como patas. Bueno, algunos se quedaron un poco rezagados y por ese motivo, en la actualidad, los conocemos como patosos. Se postran sobre sus dos piernas lo que les permite tener una visión más amplia de un entorno hasta ahora desconocido, facilitándoles el desarrollo de la técnica de vigilancia, defensa y ataque. Hoy en día, los especialistas en estas artes se pueden encontrar con facilidad en accesos a discotecas y eventos varios. Permítanme un consejo: la próxima vez que salgan de fiesta, cuando lleguen a la puerta de la disco, recuerden que  se encuentran frente a descendientes directos de nuestros queridos ancestros. Venérenlos como se merecen y, por favor, sobre todo no les hagan fotografías, les molesta sobremanera el fogonazo del flash y se violentan con facilidad. Perdón, me he vuelto a distraer: les decía que ya se sostienen sobre las dos piernas, lo que les permite tener las manos y los brazos libres para transportar herramientas, alimentos y crías, además de exponerse menos a la radiación del Sol (aún no se había inventado el protector solar) y, por lo tanto, ahorran un montón de energía corporal. Su adaptación a este nuevo medio les exige desarrollar fantásticas estrategias de cooperación y cohesión social (más tarde llamadas cooperativas). Ahora los conocemos como Homo habilis porque tienen la habilidad de convertir pedruscos en auténticas obras de arte que les facilitan la tarea de sobrevivir en el nuevo medio.
Las primeras industrias líticas datan de finales del Plioceno y principios del Pleistoceno, entre los 3 y 1,5 millones de años de antigüedad, siglo arriba, siglo abajo. Para que supiéramos de ellos, nos dejaron rastros de su existencia a lo largo de toda África Oriental. En la Garganta de Olduvai, conocida como el Gran Cañón de la Hominización; en el valle del Río Omo y en la región de Afar, en Etiopía, cuna del Australopithecus aferensis (la famosa Lucy); en el norte de Kenia y en la planicie central de Etiopía. Es decir, todos, absolutamente todos tenemos sangre africana en nuestras venas, diga lo que diga el color de nuestra piel. Allí dejan guijarros, cantos rodados con filos cortantes, lascas realizadas con cuarcita, jaspe y basalto y cosas parecidas. El objetivo de fabricar estas herramientas no es otro que machacar, romper, cortar y trocear la carne cazada y, de cuando en cuando, darle en la cabeza al odioso vecino para robarle a su chica. Debido a las excelentes prominencias aparecidas en la frente de la víctima a causa de los golpes recibidos, a este tipo de violencia se le conoce como violencia machista o, en lenguaje taurino, poner cuernos o banderillas.
Más tarde llegó el fuego, de nuevo gracias una vez más a otra concatenación de casualidades cósmicas que ya las pillara para sí Iker Jiménez. Si mi hipótesis es correcta, es probable que los responsables del descubrimiento fueran los Homos erectus hará un par de millones de años, siglo arriba, siglo abajo. Se han encontrado restos de barbacoas en los yacimientos de Peninj (Tanzania), Koobi Fora (Kenia) y Swartkrans y Wonderwerk en Sudáfrica, aunque no es descabellado pensar que en los próximos años se puedan encontrar restos de hogueras de más antigüedad. Como pueden ver, les hablo de barbacoas y no de asados porque los argentinos aún no habían nacido por aquel entonces. En ese preciso instante empieza a proliferar la vida al aire libre y los homínidos pueden pernoctar varias jornadas en un mismo yacimiento. El fuego se convierte en un avance crucial para las generaciones futuras porque facilita que las personas nos podamos reunir alrededor de una hoguera y hablar de futbol, política y economía. Hay quien asegura que las palabras “prima de riesgo” datan de aquellas lejanas fechas.
Finalmente, sobre los 1,5 millones de años, siglo arriba, siglo abajo, nuestro antepasado Homo erectus, se convierte en colonizador y decide ponerse en marcha hacia la parte oriental, central y norte del continente africano para, más tarde, saltar hacia Java, Indonesia, Asia Oriental y nuestra vieja Europa, donde dejan infinitas pruebas de su evolución, inteligencia y modelo de supervivencia. Les recomiendo viajar hasta la sierra de Atapuerca, un pequeño conjunto montañoso situado al norte de Ibeas de Juarros, en la provincia de Burgos. Estoy convencido que nuestras opiniones coincidirán plenamente.
Quizá lo más destacable de nuestros antecesores fue la voluntad de avanzar, de seguir adelante frente a viento y marea, de querer saber siempre más, de pensar, sentir y actuar, y de ser capaces de transmitir su experiencia a las generaciones que les sucedieron. Esta es, sin duda, mi definición de cultura y la piedra angular de la aparición del ser humano. Ellos fueron capaces de dejarnos una extraordinaria herencia, millones de años conquistados a través de la fórmula prueba-error, con infinitas ganas de luchar por la supervivencia. Un aprendizaje extraordinario, primero biológico y, más tarde, con la aparición de la conciencia, una evolución cultural que nos ha llevado hasta nuestros días. Para alcanzar ese objetivo, tuvieron que sobrevivir a millones de fracasos y de nuevos intentos para superar los límites establecidos. Una lucha titánica ante lo desconocido. En resumen, lo que cada día me auto-medico y recomiendo a todo hijo de vecino: después de una caída, solo queda levantarse y volver a intentarlo una vez más, siempre una vez más.
La prehistoria no dejará nunca de sorprendernos. Sin duda se trata de un gigantesco rompecabezas donde tenemos una parte importante de piezas pero, sin embargo, nos siguen faltando otras aún más trascendentes que nos ayudarán a completarlo aunque, quizá, habrá otras que jamás podremos encontrar. Mientras, nuestra capacidad de saber, de imaginar y la herencia que nos han transmitido nuestros primeros padres están escribiendo el resto.
¿Se creen, entonces, que nunca saldremos de esta crisis? Háganme caso, dejen bien escondidas algunas pruebas fehacientes de nuestra existencia como, por ejemplo, la documentación de la hipoteca firmada a 80 años, algún documento de las “preferentes” de  Bankia, un ejemplar reciente de El País o El Mundo, un DVD con la grabación de algún telediario, es del todo indiferente la cadena de televisión que lo emita, el comprobante conforme hemos cobrado la última prestación por desempleo y, para finalizar, un extracto de la nueva reforma laboral. Las generaciones del futuro, siglo arriba, siglo abajo, ya se encargarán de encontrarle una solución inteligente, no les quepa la menor duda.

3 de abril de 2012

¡No vuelvas a despertarme nunca!



Me apetece caminar siempre juntos, abrazados por el soleado paseo de mis sueños y, sin embargo, acabo deambulando solo, en lo más recóndito del callejón de los fracasos. Por favor, ¡no vuelvas a despertarme nunca!

4 de octubre de 2011

Claro de luna


La noche toca a su fin. Ella continua obsesionada en la imagen que el espejo le devuelve de sus pechos, concentrada en traspasar la piel con su mirada para encontrar aquello que tanto le atormenta.
Se prepara un baño caliente y en la radio languidecen, uno tras otro, casi sin querer, los tristes y lentos acordes del “Claro de Luna” de Beethoven.
Se deja envolver por las cálidas aguas de la bañera y rompe a llorar lágrimas de angustia:
- ¡Tengo tantas cosas por hacer! - grita en silencio.
El piano deshoja sus últimas notas y ella se lamenta desconsolada:
- ¡Dios mío!, ¡Y aún no sé por dónde empezar!
Despunta el sol sobre el horizonte urbanizado y la ciudad va amaneciendo entre el do cada vez más lánguido y sostenido de la música y la dulce melancolía de un nuevo día.

A Paca, in memoriam.


FIN


(Cuento presentado en el VI Concurso de Microrrelatos Paréntesis 2011)

23 de septiembre de 2011

Locura transitoria


- Todos estos años de matrimonio han sido un auténtico infierno.
La lavadora no me ha sacado nunca el ojo de encima; el lavavajillas me ha puesto siempre mala cara al mal tiempo; el microondas no ha parado de calentarme la cabeza ni un solo instante; la cafetera me ha estado aguando la fiesta por puro placer; la batidora no ha dejado de darle vueltas a las cosas inútilmente; la plancha me tiene muy quemado y la aspiradora ha succionado toda la energía que me quedaba.
¿Sabes que te digo? ¡No quiero continuar así! Odio como me tratan estos monstruos. ¿Me oyes? ¡Quiero el divorcio! ¡Me voy de esta casa para siempre! ¿Quieres hacer el favor de terminar de hablar y atenderme? Eres insoportable. No te aguanto ni un minuto más.-
Y apagando el televisor, se marchó de casa dando un sonoro portazo.

FIN

(Cuento presentado en el VI Concurso de Microrrelatos Paréntesis 2011)



16 de septiembre de 2011

La suerte está echada


Por mucho que leo, no doy crédito. Esa “C” rota, mordida, desgarrada, arrancada, despedazada, dividida, troceada, casi inerte, acompañando a una “A” partida, violada, fraccionada, forzada, vulnerable, impía, como pendiendo de un hilo. Y después, una débil “N”, caída, serpenteante, talada, cardíaca, tortuosa, escéptica, pintarrajeada a brochazos. Hasta aquí mantengo la serenidad, tranquilo, respirando con armonía una falsa paz interior, consciente de la fragilidad de mi cuerpo.
Sin embargo, cuando de repente aparece de nuevo la “C”, esta vez agresiva, atenazadora, virulenta, torturadora, precediendo a esa rígida y esquelética “E”, sesgada, truncada, cadavérica, macabra, dejándome a merced de su sanguinario tridente, que a su vez empuja a una oronda “R”, acribillada, retorcida, horadada, verdugo chulesco que me acompaña hacia el cadalso donde pretende que firme mi propia sentencia de muerte, justo en ese preciso instante es cuando decido defender con valentía mi propia existencia.

FIN

(Cuento presentado en el VI Concurso de Microrrelatos Paréntesis 2011)

14 de septiembre de 2011

La Jungla de Cesped (The Grass Jungle) Part V



Camp Nou (Barcelona). Treinta minutos más tarde

“Pep, aquí por favor. Joan Poquí de Mundo Deportivo. ¿Cómo esperas el partido de mañana contra el Espanyol?:
Pues muy difícil, la verdad. Llegamos este final de temporada con la gasolina justa y eso se nota en el equipo. La circulación de balón es más lenta, la velocidad de los jugadores cuando no lo poseen se vuelve pesada, como si tuvieran plomo en las piernas. Dependemos de nosotros mismos y esperamos ganar para acercarnos un poco más a la Liga, pero no será fácil.
Aquí Pep, buenas tardes. David Bernabéu, de Cuatro. Después de la tensión generada en estos últimos cuatro clásicos, ¿No te parece extraño el silencio en el que se ha encerrado Mourinho? Por lo que parece, no va a hablar más con los medios de comunicación por lo que resta de temporada. ¿Qué piensas al respecto?
Me parece la mejor idea que ha tenido en toda la temporada. Es el mejor entrenador del mundo pero, sinceramente, calladito está más guapo. Solo espero que el año que viene siga tan tranquilo como está ahora. Si no, ya sabe lo que le espera, aquí no nos andamos con bromas. ¡Más le vale!"


FIN

N. del A: Todos los nombres propios de personas, lugares, declaraciones y cualesquiera parecidos con la realidad es pura coincidencia, solo existente en la pervertida y malintencionada imaginación del que suscribe…. ¡O no!

(Este cuento ya ha sido publicado en la revista "La Murada" en su edición del 2011) 


La Jungla de Cesped (The Grass Jungle) Part IV


Barcelona, 6 de mayo. 13:35h

“La Comisión de Control y Disciplina deportiva de la UEFA acordó hoy sancionar a Jose Mourinho con cinco partidos, uno ya cumplido y el quinto en suspenso durante los próximos tres años, por sus declaraciones tras el partido de ida de las semifinales de la Champions, en el que fue expulsado por protestar la exclusión del jugador Pepe en el minuto sesenta. Desde entonces, las maneras del luso han cambiado como de la noche a la mañana, no acude a las ruedas de prensa pre o post partidos, el segundo entrenador, Aitor Karanka, es el encargado de hablar con los periodistas y es poco frecuente verlo por las instalaciones que el club tiene en Valdebevas. Si hemos de ser sinceros, este hombre no es el mismo que aterrizó en el Bernabéu en verano pasado. El cambio radical de su actitud entorpece el necesario equilibrio de la plantilla, la paciencia de la directiva y la frágil moral del aficionado. Por el contrario, el Barça vuela hacia los títulos de Liga y Champions sin que nadie se le cruce en el camino.
Pepe Gutiérrez, Barcelona, ¿Cómo se vive desde la Ciudad Condal la sorprendente actitud de....” ¡clic!
Cierra la televisión y se dirige lentamente hacia el mueble bar donde se sirve una copa con mucho hielo que atiborra de vodka. Después de saborear un primer trago, largo y agradable, se dirige hacia el teléfono móvil que tiene sobre el escritorio. Marca un número que conoce de memoria y durante la espera, vuelve a darle un sorbo a la copa helada.
- Hola, nen, soy Jan. ¿Has oído las noticias de Madrid? Sí, sí, ¿Qué te dije? ¿Ha valido la pena “invertir” ese dinero o no? - dice gozoso del éxito logrado - Creo que a partir de ahora reinará la paz y la tranquilidad. Puedes estar plenamente convencido que no volverá a entorpecer nuestra misión. Tenemos que ganar la competición en España y en Europa. Nos jugamos demasiados millones en las apuestas como para que un advenedizo de la talla del portugués nos fastidie el futuro - otro largo trago del licor le refresca el gaznate mientras escucha con placidez a su interlocutor - ¡Ni lo pienses! habría sido muy difícil con esta mosca cojonera tocándonos las narices todos los días por tierra, mar y twitter - dice convencido de sus palabras - A partir de ahora lo vamos a perder de vista durante una buena temporada y, ¿quién sabe?, con un poco de suerte se vuelve a Londres y muerto el perro se acaba la rabia. Mejor olvídalo cuanto antes y céntrate en el trabajo. - sentencia antes de cambiar de tema.
- Por cierto - continúa con la conversación - ¿Te ha comentado Sandro algo respecto al cambio de actitud del “pájaro”? - esperando respuesta, un nuevo trago y acaba con la copa – Es básico que no sospeche nada, ¿entiendes? Con lo pardillo que es, sería un auténtico desastre que supiera lo nuestro. ¡Confío en ti! ¿Te paso a buscar en coche? No te demores mucho ¿Ok? - dice orgulloso de su poder de convicción - Y borra todo de la memoria. Este tema está muerto y enterrado.......

(Este cuento ya ha sido publicado en la revista "La Murada" en su edición del 2011)

13 de septiembre de 2011

La Jungla de Cesped (The Grass Jungle) Part III


Sant Quirze del Vallès (Barcelona), 4 de mayo. 04:06h


“Y para finalizar con economía, el Ibex cerró neutro, lo que fue un milagro con un paro de 4,9 millones de personas y una caída brutal de las ventas minoristas, que muestran la tremenda atonía existente. España carece en economía del pulso que le sobra en deseos de que las cosas recuperen la normalidad.
Deportes: No se ganó ningún título, pero lo parecía. Canaletas se vistió de gala para conmemorar la clasificación para la final de la Liga de Campeones y, sobre todo, la eliminación de un Real Madrid travestido de José Mourinho, a imagen y semejanza de un técnico que ha convertido la protesta, el exabrupto y....” ¡clic!

A pesar de la primavera, el enorme aguacero de la tarde ha dejado paso a un viento penetrante y frío que hace más desapacible la espera. Ni las intensas caladas al enésimo pitillo son capaces de llevar algo de serenidad al estado de agitación en que se encuentra. A lo lejos se vislumbran los faros de un auto que, lentamente, viene acercándose al lugar donde permanece estacionado el vehículo que ha alquilado por unos días. Abre la portezuela del conductor, incorporándose hacia el exterior mientras apaga con la suela de su zapato la colilla encendida. Un escalofrío recorre su espina dorsal de norte a sur, a pesar que se frota incansablemente abrazándose con ambas manos para darse unas energías de las que carece.
El vehículo se detiene frente a él pero no para el motor ni apaga los faros frontales, lo que produce un efecto contraluz casi cegador. Entre la bruma que surge del resplandor, aparecen dos sombras de apariencia masculina que se acercan a un par de metros donde se encuentra:
- ¿Qué tal, amigo? ¿Cómo se ha quedado nuestro hombre? No habrá sufrido daño alguno, ¿verdad? - Las “eles” geminadas eran lo más remarcable de sus palabras. Habla el mismo de la primera cita y no adivina en él el más mínimo atisbo de inquietud.
- Esperamos que el trabajo haya quedado pulcro, tal como planeamos. Cualquier error por pequeño que sea, una palabra más de la cuenta con la persona incorrecta o en el lugar equivocado y ya puedes rezar lo que sepas, ten la certeza de que serás fiambre, tú o cualquiera de tus amigos.
- Que no ¡coño! - responde a la ofensa con vehemencia – ¿Y quién cojones es éste, si puede saberse? ¿No habíamos quedado tú y yo aquí solos?
- Por él no tienes de qué preocuparte. Es quien paga - tranquiliza su interlocutor.
- De acuerdo, tú sabrás lo que haces – dice despreocupándose - Todo ha salido a pedir de boca. Dentro de un par de horas se despertará entre putas y travestidos, los recuerdos en su cabeza serán confusos y el aturdimiento hará el resto. Cuando pueda recordar lo sucedido, vosotros no se donde estaréis pero yo andaré muy lejos de aquí, de eso podéis estar seguros.
- Bien, eso está muy, muy bien. Espero que se tranquilice durante un tiempo, lo suficiente para que podamos acabar el trabajo que tenemos entre manos. Queremos vivir tranquilos y este sujeto solo hace que tocarnos “els collons”- (¿De qué conoce a aquel tipo? Su voz le es familiar).
Entre el claroscuro, surge el acompañante, al que intuye más pequeño que el primero, pero sin atisbar otro rasgo físico destacable. Deja una mochila a medio camino entre él y donde se encuentran ellos y vuelve despacio a la par que comenta con voz enérgica:
- Aquí tienes el resto de lo prometido, dos millones y medio de euros en metálico, billetes pequeños, usados y sin marcar. Con esta “propina” cerramos el trato y no nos hemos visto en la vida, ¿Ok? Si alguna vez volvemos a necesitar de tus servicios, sabrás de nosotros por el mismo conducto que esta vez. ¿De acuerdo? - pregunta con voz severa - Espera diez minutos a que nos hayamos ido y podrás largarte. ¡Y al loro! No intentes seguirnos, no hagas nada raro. Si te portas bien, no tienes por qué preocuparte. Ya sabes que estás constantemente vigilado. ¡Buena suerte! Y en un visto y no visto, los dos hombres maniobran el coche para incorporarse a la autopista.
¡Buena suerte! - resopla nervioso -...y ¡buenas noches!

(Este cuento ya ha sido publicado en la revista "La Murada" en su edición del 2011)

29 de julio de 2011

La Jungla de Cesped (The Grass Jungle) Part II


Barcelona, 4 de mayo. 00:55h

“Mourinho ni estuvo ni se le esperó esta noche en el Camp Nou, aunque hemos llegado a especular con que pretendía instalarse entre los 1.500 seguidores blancos. Ni antes ni después del encuentro. Lo más notorio de la situación es que el público azulgrana ni siquiera se ha acordado del entrenador merengue, al que tantos cánticos ha dedicado. Sin Mou, todo ha discurrido con más calma, sin sus provocaciones, sus aspavientos, sus protestas, las mismas que hace un año, en el encuentro de semifinales frente al Inter, enervaron al respetable del Camp Nou. Este partido anduvo en paradero desconocido y hay que reconocer que tanto el estadio azulgrana como su equipo no le echaron para nada de menos. Demasiado veneno para tan poco trofeo. Tenemos una nueva entrevista en el set de Onda Cero, damos paso a...." ¡clic!

- Jefe, deje la radio encendida, joder, quiero seguir escuchando lo que dicen del pollo este. Parece mentira que hayan picado el anzuelo, ¿verdad? Se lo han tragado hasta el fondo. ¿Cómo es posible que nadie se haya dado cuenta del cambiazo? - reía como un niño el ex boxeador.

La casa, en las afueras de la ciudad, está abandonada y las risas de Pedro resuenen entre sus ruinosas paredes. Los cuatro delincuentes se encuentran en una estancia que bien podría haber sido un enorme y lujoso salón. Mourinho permanece sentado sobre una vieja caja de cervezas, en una habitación contigua, maniatado, encapuchado y mascullando improperios entre dientes.

- Santos, deja que te haga una pregunta - suelta de pronto Antonio con un punto de sorna - ¿Y de ésto, cuando hablaremos? - sonríe irónico mientras frota impulsivo los dedos índice y pulgar de su mano derecha refiriéndose al dinero que van a recibir tras el golpe.

- Todo a su debido tiempo. Pues os contaba que después del partido, he salido del hotel para encontrarme con el autocar del equipo que se dirigía hacia el aeropuerto. Todas las cámaras de televisión estaban allí para recoger unas imágenes que ya están dando la vuelta al mundo. Una vez subido al vehículo, el personal andaba cabizbajo y sin muchas ganas de hablar, cosa que me ha ido de narices, nadie se ha percatado de mi presencia. Justo cuando hemos llegado a la terminal y, dándole una vuelta más de tuerca a mi papel estelar, me he encaminado hacia las cámaras y con evidentes signos de cabreo y mala educación, he mostrado toda mi indignación y perplejidad por el resultado del encuentro haciendo el cafre, jajajaja....ha sido una actuación portentosa. Si Orson Welles levantara la cabeza.....

- ¿Y cómo has podido esfumarte entre tanta gente?- pregunta entusiasmado Juan “el Palancas” mientras se mueve inquieto en la silla donde está sentado.

- Muy fácil – responde con evidentes dosis de soberbia - Nada es tan sencillo como desaparecer en un aeropuerto. Como te decía, cada uno iba a lo suyo y nadie reparaba en nadie. Unas repentinas ganas de orinar ha sido la excusa perfecta para hacer mutis por el foro. Cuando han querido darse cuenta, ya estaban a veinticinco mil pies de altura. La llamada del presidente ha sido el colofón a mi obra maestra:

- Florentino - le digo- siento no volver con vosotros. Un lío de faldas, ya sabes como son estas cosas. Te pido máxima discreción con los chicos, la prensa y, sobre todo, con la familia. Invéntate lo que se te ocurra pero te pido encarecidamente que me guardes el secreto - Un lío de faldas, jajajaja..... ¡Pobre iluso!

- Santos - alza una voz solemne Antonio - te he preguntado por el parné.

- Déjame terminar, ¡cojones! Aún no he acabado - escupe más que habla el interpelado - De aquí a un par de horas hemos quedado en los alrededores del Camp Nou. Ya sabes el tipo de zona que es a estas horas de la noche. Nadie se fijará en nosotros, puedes estar seguro de ello. Si el narcótico que le daremos hace su efecto, estará durmiendo hasta el amanecer. La gente lo tomará por un borracho y no le harán ni puto caso - El monólogo iba subiendo de intensidad en proporción a su cínica sonrisa.

- Después de traeros de vuelta, me dirigiré a un área de servicio de la autopista C-58, a la altura Sant Quirze del Vallès, más o menos. Allí he de cerrar el acuerdo con quien nos ha contratado. Si todo sale como he calculado, antes que salga el sol cada uno de nosotros será cien mil euros más rico...bueno, yo doscientos mil, que para algo soy el jefe - dijo mintiendo descaradamente a sus cómplices.

Mientras los tres secuaces quedan conformes con las explicaciones del cabecilla, éste se seca el sudor de las manos a causa del nerviosismo que le produce el final cercano, la soñada caída del telón entre los vítores y aplausos de la multitud enfervorizada. Su opera prima como director y productor. Un verdadero éxito.


- ¡Muchachos! ¡Sincronicemos los relojes! – dice Santos excitado, parodiando a Corin Nemec en “Parker Lewis nunca pierde” - Saldremos a la una treinta en dirección al estadio. A las dos quince os dejaré aquí y me dirigiré hacia el punto de encuentro donde he de llegar hacia las tres más o menos. Si no hay contratiempos, a las cuatro y cuarto estaré de vuelta - calcula preocupado.

- Si a las cinco de la mañana no he regresado, nos encontramos en el piso de Madrid mañana por la tarde, ¿De acuerdo? ¿Alguna duda? - pregunta sin esperar respuesta.

- Bien, manos a la obra entonces - se escupe en cada mano Pedro Romero - esto va a ser pan comido.

(Este cuento ha sido enviado a la revista "La Murada" para su posible publicación en la edición del 2011)

10 de julio de 2011

La Jungla de Cesped (The Grass Jungle) (Part I)


Madrid, 27 de Abril. 23:30h

"No, para nada. Estamos hablando de un equipo fantástico, que nadie cambie mis palabras, pero no entiendo por qué en un partido como el de hoy hace lo que ha hecho. Tendremos que ir a Barcelona con todo nuestro orgullo, sin Pepe que no ha hecho nada, sin Ramos que no ha hecho nada y sin mí, que tampoco podré sentarme en el banquillo. Sobre el entrenador rival no quiero opinar, ya se que ha ganado una Champions pero a mí me daría vergüenza ganarla de la forma como lo hizo.
No sé si es la publicidad de Unicef, no sé si es porque son muy simpáticos. ¿Por qué? Esa es la pregunta. ¿Por qué? Espero no vivir toda mi vida con esta cuestión y que un día pueda encontrar la respuesta".

Y con estas palabras acabó su rueda de prensa el técnico portugués, muy molesto por la actuación del colegiado alemán Wolfgang Stark, que le mandó a la caseta tras dejar de nuevo a su equipo con diez, dando además la eliminatoria por perdida”.

Y ahora pasemos a las noticias meteorológicas. Una espectacular tormenta ha cerrado esta misma tarde...." ¡clic!

Dentro de aquella angosta habitación, el más alto de los tres hombres allí reunidos apaga el televisor y se dirige a los otros dos:

- ¡Bien! ¡Perfecto! las cosas están saliendo a pedir de boca. El plan del jefe se está cumpliendo a rajatabla. Ahora tenemos algo más de tiempo y trabajaremos con un poco de calma, sin tanta presión como estos últimos días. ¿No os parece?- dice con un suspiro de alivio.

- Bueno, quizá tengas razón, "Palancas"- apunta el que está en un rincón de la estancia, sentado con la silla del revés, apoyando sus fuertes brazos en el respaldo y moviendo sin parar los restos de un palillo entre sus dientes ennegrecidos - pero seguimos teniendo muy poco tiempo para hacerlo y no podemos cagarla. Si metemos la pata ahora, todo se irá al traste y entonces sí que tendremos problemas de verdad. El jefe nos dará matarile- habla con voz trémula.

Pedro Romero, alias "Píter" por su personal manera de cantar canciones en un inglés que solo él es capaz de entender, era carne de gimnasio, ex boxeador, ex portero de clubes nocturnos, ex matón de alquiler, ex de casi todos los oficios conocidos y cobrando una prestación por invalidez que nadie de su entorno ha sido capaz jamás de saber como la consiguió.

- Tranquilízate, "Píter", no tienes por qué preocuparte. Todo está pensado al detalle. Tú limítate a obedecer y nosotros haremos el resto, ¿De acuerdo?- manda con autoridad Juan Pozuelo, el que llaman "el Palancas" debido a su pasado como especialista en abrir robustas cajas fuertes con pasmosa facilidad, como si estuviera abriendo la mismísima puerta del Portal de Belén, como cuentan sus colegas de fechorías.

Mientras, callado y atento a la conversación que están teniendo sus dos compañeros, Antonio Peces, conocido en el mundillo del hampa como "Tiburón", en parte por su capacidad de ganar dinero fácil, en parte por culpa del apellido de un padre al que nunca conoció, le da vueltas en la cabeza a una idea nada descabellada por absurda que parezca.

- ¿Qué os parece si nos lo cargamos y asunto concluido?- suelta por esa boca como el que silba una canción de cuna.

- ¡¡¡ ¿Queeeé?!!! - exclaman al unísono el dúo, incrédulos a lo que estaban oyendo.

- Lo he estado pensando. Es muy fácil. Lo soltamos en el Ventorro de la puñalá y cuando se de media vuelta... ¡Bang! ¡Bang! Asunto concluido. No hay curiosos ni preguntas. Cobramos la pasta y ahuecamos el ala.

- No jodas, Antonio. Ese no es el plan y no verías ni un puto duro, lo sabes mejor que yo. Lo único que conseguirás es echarnos la pasma encima y éstos no descansarán hasta dar con nosotros. Ya sabes como se las gastan- habla con semblante serio Juan Pozuelo - Lo más prudente es seguir con lo establecido y eso pasa por seguir a pies juntillas las instrucciones que nos ha dado el jefe, ¿entiendes? Solo hacer lo que él nos mande, sin más.

¡Toc! ¡Toc! ¡Tocotoc! ¡Toc! ¡Tocotoc!

- Abre, Píter, ¡Debe ser él! - manda Antonio

Romero obedece sin pestañear, abre la puerta y franquea el paso al cabecilla de la operación.

Después de unos sencillos trucos de maquillaje y peluquería, Santos Cabezas es, a ojos vista, la mismísima imagen del entrenador del Real Madrid, 1,80 cm. de altura, 75 kg. de peso, alrededor de 50 años, pelo cano, ojos verdes, sonrisa socarrona y pose chulesca. Santos, mediocre actor de reparto, quiere dejar a un lado la pobreza en la que está inmerso desde hace demasiado tiempo, casi desde que tiene uso de razón. Con la ayuda de estos tres parias, ha secuestrado al verdadero Jose Mourinho por orden de un desconocido que le prometió dinero suficiente para no tener que volver a trabajar en la vida. Y para muestra, el mejor botón en forma de cien mil euros de anticipo.

- Tan solo es un cinco por ciento del total - le espetó aquella sombra en el aparcamiento donde se habían citado. Solo fue capaz de detectar en él un profundo acento catalán. El resto llegaría una vez acabado el trabajo.

- ¿Cómo está el pájaro?- pregunta escueto al más espabilado de los tres.

- Ahí dentro lo tenemos. No ha querido comer nada e insiste en que lo soltemos, amenazándonos con no se cuantas plagas bíblicas, que no sabemos con quién nos la estamos jugando y que nos dará mucho dinero si lo ponemos inmediatamente en libertad. Le he dado una buena patada en el culo para que callara - contesta eufórico Tiburón.

- ¡Bien! Vamos a pasar a la acción. Aprovechando la excusa de la sanción que me van a meter por las declaraciones de hoy, no volveré a entrenar con el equipo hasta la próxima semana. Tiempo suficiente para desplazarnos hasta Barcelona para jugar el partido de vuelta y culminar allí la operación. Sin duda será todo un éxito.

- ¿No tienes miedo que descubran tu verdadera identidad? - pregunta orgulloso Juan

- No, desconozco lo que es el miedo. Pero tampoco minusvaloro el poder de observación del resto del mundo. Alguien de su entorno más próximo, la mujer, los hijos, quizá su querida podrían darse cuenta del cambiazo y el cariz que tomarían las cosas sería catastrófico. Tenemos que ser muy cautelosos y darnos mucha prisa.

- ¡A la orden, jefe! - grita con marcialidad el bruto de Píter.

- En marcha pues- suelta Santos con voz firme. No hay tiempo que perder...

(Este cuento ha sido enviado a la revista "La Murada" para su posible publicación en la edición del 2011)

21 de marzo de 2011

Seres anónimos



Los he visto mendigando de madrugada en los fríos andenes de la estación junto a sus exiguas y desvencijadas pertenencias. Son seres anónimos que evidencian la fragilidad de nuestras vidas, personas respetables que dejaron de serlo sepultadas por la multitud enardecida, almas en pena a los que afligimos por nuestra desgarradora indiferencia, víctimas terminales de un cosmopolitismo abyecto, proyectos vitales que quedaron desparramados sobre el asfalto, historias tatuadas a fuego lento donde borrar los errores no resulta nada fácil.

Te escribo unas pocas líneas para dejar huella de estos seres que no son tan ajenos como pensamos. Por desgracia, la gran mayoría de ellos quedarán enterrados para siempre en la papelera de reciclaje de nuestra memoria.

Si alguna cosa podemos hacer por ellos es evidente que no la estamos haciendo.

(Este microrrelato fué presentado al V Concurso de Microrrelatos de la Asociación Cultural Paréntesis en Septiembre 2010)

29 de agosto de 2010

Autobiografía autodefinida


Solución capítulo anterior: PECADO

Capítulo IV

Nueve letras: Del gr. f. Pena de verse ausente de la patria o de los deudos o amigos.

Vivo en un piso de propiedad con ciento veinte metros cuadrados escriturados. Me he casado dos veces y me he divorciado solo una. Mi actual pareja, Sara, ha aportado al núcleo familiar un hijo, Jorge, que sumado a mis dos pequeñas, Elena y Ana hemos formado un gran hogar. En el barrio donde resido en la actualidad no caben ni miserias ni estrecheces. Sus avenidas, aunque en obras, son anchas y bien asfaltadas. El tráfico es denso a cualquier hora del día pero se encrudece sobre todo salida de fin de semana o éxodo vacacional. Sus comercios son modernos y funcionales y han sido diseñados para satisfacer las necesidades de la vida actual y están a nuestro servicio a cualquier hora del día y de la noche. Sus edificios tienen pocos años de vida y mantienen estéticas similares aunque hay alguno que rompe esa armonía por su gran altura y poco gusto.
No conozco a mucha gente en mi barrio, la mayoría trabajamos todo el día en lugares lejanos y es difícil cruzar un simple saludo con alguien incluso en tu propia escalera.
La escuela de los niños se encuentra a unos veinte minutos en coche o media hora en transporte público con lo que hay que levantarse bien temprano por la mañana para no hacer tarde. Además de la labor escolar, los niños hacen todo tipo de actividades extraescolares para reforzar conocimientos y condición física. Debido a nuestras ocupaciones, disponemos de muy poco tiempo durante la semana para estar juntos.
Pero el fin de semana es distinto, nos reunimos para hacer mil y una actividades que pasan desde ir al bosque o la playa hasta quedarnos en la ciudad para ir al centro comercial, donde acabamos haciendo la compra semanal y viendo una película de estreno en 3D en el multicine.
En ocasiones vamos a visitar a mi madre. Vive sola en su piso de siempre. Pero el barrio ha cambiado. Sus gentes son muy distintas, ya no existen las tiendas de antaño, la excavadora ha hecho un trabajo meticuloso para actualizar el estado de un distrito que entraba en decadencia según declaró el alcalde en una entrevista televisiva. La escuela donde aprendí se ha convertido en apartamentos de alto standing. Ya no viven allí los amigos con los que jugué. Una importante marca de moda ha ocupado el lugar del cine donde intenté crecer. No hay casi nada que se parezca a lo que era y, sin embargo, todo me hace recordar a un tiempo vivido con infinita felicidad. Sentimientos encontrados difíciles de comprender incluso para quien ha tenido la suerte de vivirlos.
Cuando llegue a casa me conectaré de inmediato a internet para crear un grupo en facebook con el objetivo de reunir al mayor número de viejos amigos. ¡Buena idea!

Solución a este capítulo: NOSTALGIA

Capítulo V

Tres letras: Del lat. amb. Término, remate o consumación de algo.

Solución: FIN

(Este relato ha sido publicado en la revista "La Murada" Ed.'10)  http://www.lamurada.com/?p=496


19 de julio de 2010

Autobiografía autodefinida


Solución capítulo anterior: FELICIDAD

Capítulo III

Seis letras: Del lat. m. Transgresión voluntaria de preceptos religiosos.

Desde que hice mi primera comunión, la visión que tenía del mundo y de la vida fue cambiando confesión a confesión hasta dar un giro copernicano. Ni por la imaginación me llegó a pasar que aquellos seres horrorosos que tanto me irritaban hacía tan solo unos pocos años se habían convertido en formas libidinosas nocivas para mi salud, no solo física sino también mental. Vivía en una ecuación imposible de despejar, primero porque no había solución racional y segundo porque no tenía la más mínima intención de dejar de interesarme por tan bella revelación.
En la escuela a diario manteníamos a raya las hormonas gracias a la separación de clases por sexo. En contadísimas ocasiones podíamos cruzar un par de palabras con el género opuesto.
Solo pequeños trozos de papel a modo de carta servían para comunicarnos con ellas y poder trazar planes para la salida o los fines de semana. Cuanta literatura prometedora acabó desaprovechada en papeleras y alcantarillas.
Pese a todo, los sábados por la tarde la sangre se desbocaba por mis arterias como los alazanes que aparecían en la cartelera del cine de mi barrio. Era de las pocas veces que podía ir acompañado de alguna chica con la innegociable aprobación de mis mayores, eso sí, solos en pareja de ningún modo, siempre flanqueados por un número de amigos más o menos considerable. Me era indiferente, se trataba de azuzar la imaginación y lo que la naturaleza reclamara. Sentarme al lado de Cecilia, la chica que más me llamaba la atención era un auténtico delito a cualquier ley física conocida pero no podía existir en el mundo nadie más feliz. Tenerla justo a mi vera, sintiendo su respiración, embriagándome con su olor, rozando su mano y la mía con inocente casualidad perjudicaba sin duda la estabilidad de mi cabeza y perdía el paralelismo de la vista a causa de las miradas de soslayo. Pero el final se acababa repitiendo una vez tras otra, ni una palabra de amor, ni una caricia aprovechada y en absoluto un beso furtivo, absolutamente nada. ¿Podía ser más estúpido? Adolescénticas tardes que acababan indefectiblemente en intranquilos sueños cuando no en profundas pesadillas nocturnas. Purgatorio o infierno, no había otro camino.
Las hormonas estallaban dentro de mi ser hasta hacer insoportable las cinematográficas tardes de sábado, por cierto, siempre en sesión doble de películas serie B.
No siendo posible controlar la imaginación y teniendo como seguro suicidio espiritual acercarme más de lo legalmente correcto, decidí varias veces ser el mejor estudiante de mi generación y me esforcé por no perder ni una sola de mis neuronas en otra cosa que no fuera alimentar el intelecto. Me ocupé en mantener lejos la tentación a base de concentrarme en clase e hincar los codos hasta bien entrada la noche en cualquier rincón libre que hubiera en casa. Gracias a ello conseguí aprobar el graduado escolar y superar no sin dificultad el bachillerato con la consecuente alegría familiar y su correspondiente y saludable caldo de gallina.
Sin embargo, el tiempo fue pasando y la naturaleza haciendo forzosamente su trabajo con lo que acabé en brazos de Afrodita con la misma frecuencia que dejé de escuchar misa los domingos.

(Este relato ha sido publicado en la revista "La Murada" Ed.'10) http://www.lamurada.com/?p=496

1 de julio de 2010

Autobiografía autodefinida


Solución capítulo anterior: POBREZA

Capítulo II

Nueve letras: Del lat. f. Satisfacción, gusto, contento

A los cuatro años mi familia decidió que estaría mejor en el colegio de la parroquia que en casa por lo que Remedios decidió sin demora inscribirme el mismo día de mi aniversario (hubo caldo de gallina toda la semana para celebrarlo) entre exagerados llantos y estibadoras blasfemias que había aprendido en los fuertes brazos de mi abuelo Paco.
El lugar tenía por nombre Colegio-Academia San Pancracio, uno de aquellos antiguos palacetes de arquitectura medieval de los que hablaba anteriormente, con una elegancia serena y mágica que lo dotaba de gran majestuosidad pero que a su vez, me horrorizaba sobremanera caminar por sus estrechos pasillos o quedarme solo en aquellos baños terroríficamente oscuros cuando la naturaleza exigía aliviar al cuerpo durante un espacio por corto que fuera.
El director de la escuela, Sr. Aragón, presumía de su modelo educativo y desde un buen inicio lo dejaba claro y diáfano a todo aquel que quisiera escuchar: Instruir a partes iguales educaciones religiosa, física y del espíritu nacional a través del flamante sistema docente conocido como “la letra con sangre entra”, novedosísima técnica japonesa de memorización y aprendizaje.
La Geografía, las Matemáticas y la Lengua Española conjugadas con el minimalismo de un ritmo metronómico ayudaban a memorizar regiones, tablas de multiplicar y preposiciones hasta llegar al tras y por si no fuera suficiente, se acababa la lección con uno o varios cachetes que dejaban bien despejada la mente para hacer hueco a los axiomas recién expuestos.
Pero aunque parezca mentira, fue una época llena de emocionantes descubrimientos, los amigos crecían como setas, no en vano empezaba a florecer lo que luego fue conocido como baby boom o niños por docenas. Nuestra pandilla se componía de una veintena de críos y crías que teníamos prácticamente todo en común. Mis mejores amigos eran Carlitos, Javi y Guille, los cuatro mosqueteros. Con tal jauría era muy sencillo inventar juegos, cavilar travesuras y organizar peleas que se acababan dirimiendo en discutidísimas partidas de futbolín. Como cualquiera a semejante edad, las experiencias son innumerables pero algunas de ellas son dignas de relatarlas:
La lagartija en el cadalso era un pasatiempo de lo más entretenido aunque no dejaba de ser una auténtica tortura para el animal. Seguramente hubiera hecho furor entre la chiquillería en la época de la inquisición. La pobre e indefensa bestia acababa siendo pasto de las llamas en una horca hecha ex profeso para la ocasión. La duración del juego desde que partíamos a la caza del infortunado reptil hasta la defunción del reo duraba con facilidad varias tardes.
El churro, mediamanga, mangotero bien planteado era un saludable y distraído juego pero con nuestra personal variante de llevarlo a la práctica, convertía los saltos en auténticas bombas humanas que dañaban considerablemente rodillas y columnas vertebrales. El chepa trataba de matar a pelotazos al pobre que tuvieras más cerca y sin duda el deporte rey, el futbol, practicado en campos imaginarios de ocho por tres metros con adoquines como tramposos contrincantes y faroles a modo de víctimas propicias de nuestro mal perder.
Y todo ello mientras las crispantes niñas nos rondaban inocentemente imaginando ser tan altas como la Luná al tiempo que acariciaban amorosamente muñecas vestidas de azul que iban en barquitos chiquititos que no sabí-bi-bian navegar.
Tiempos de ojos a la funerala, zapatos deslenguados, monedas de dos reales, reglazos en las yemas de los dedos, rosarios de los sábados o gritos de madres vociferando a los hijos la pronta caducidad de una cena caliente definían sin tapujos a un humilde barrio repleto de vida.

(Este relato ha sido publicado en la revista "La Murada" Ed.'10) http://www.lamurada.com/?p=496