Oooooooo ooo ooo ooooh
Did you see the frightened ones
Did you hear the falling bombs
Did you ever wonder
Why we had to run for shelter
When the promise of a brave new world
Unfurled beneath a clear blue sky
Oooooooo ooo ooooo oooh
Did you see the frightened ones
Did you hear the falling bombs
The flames are all long gone
But the pain lingers on
Goodbye blue sky
Goodbye blue sky
Goodbye
Goodbye
5 de julio de 2008
3 de julio de 2008
Silencis

Silencis, tan sols silencis.
Abismes obscurs, infinites
pors, morts, malsons.
Sols silencis només,
fredors, negres cels,
misèries, solituds.
I sobtadament, llavis, batecs,
ulls, alens, sabors
dolços i tendres
passions, amors,
carícies i emocions.
I finalment, albes,
llençols regirats,
cossos dins de silencis,
tan sols silencis.
Abismes obscurs, infinites
pors, morts, malsons.
Sols silencis només,
fredors, negres cels,
misèries, solituds.
I sobtadament, llavis, batecs,
ulls, alens, sabors
dolços i tendres
passions, amors,
carícies i emocions.
I finalment, albes,
llençols regirats,
cossos dins de silencis,
tan sols silencis.
2 de julio de 2008
Claro de Luna

La noche tocaba a su fin mientras ella seguía observando detenidamente el reflejo de su propia imagen en el espejo, obsesionada en atravesar con su mirada la piel que escondía aquello que tanto la atormentaba.
Se preparó un baño caliente mientras en la radio languidecía el ritmo triste y lento del “Claro de Luna” de Beethoven.
Cuando se envolvió entre las aguas de su bañera, empezó a llorar de nuevo desconsoladamente.
-“¡Tengo tantas cosas por hacer!”, dijo mirando hacía su interior.
El piano deshojaba sus últimas notas cuando ella gritó:
-“¡Dios mío!, ¡Y aún no sé por donde empezar!”
Despuntaba el sol sobre el horizonte urbanizado y la ciudad despertó entre el ritmo lento y cada vez más triste del “Claro de Luna” y la melancolía de un nuevo día.
Se preparó un baño caliente mientras en la radio languidecía el ritmo triste y lento del “Claro de Luna” de Beethoven.
Cuando se envolvió entre las aguas de su bañera, empezó a llorar de nuevo desconsoladamente.
-“¡Tengo tantas cosas por hacer!”, dijo mirando hacía su interior.
El piano deshojaba sus últimas notas cuando ella gritó:
-“¡Dios mío!, ¡Y aún no sé por donde empezar!”
Despuntaba el sol sobre el horizonte urbanizado y la ciudad despertó entre el ritmo lento y cada vez más triste del “Claro de Luna” y la melancolía de un nuevo día.
21 de junio de 2008
Adéu, amor meu

He conegut una rentadora que no em treu l'ull del damunt, un rentaplats que te somnis de grandesa i un microones que em vol escalfar el cap.
He descobert una cafetera que m'aigualeix els matins i una batedora que no para de donar-li voltes a les coses. La planxa em te cremat i l'aspiradora ha xuclat tota la meva energia.
He descobert una cafetera que m'aigualeix els matins i una batedora que no para de donar-li voltes a les coses. La planxa em te cremat i l'aspiradora ha xuclat tota la meva energia.
No vull continuar així. Odio aquests monstres. Finalment he decidit divorciar-me i marxar de casa. Adéu, amor meu.
6 de mayo de 2008
¡Déjame una nota cuando te vayas! (II)
Cuando hubo recobrado toda su energía, poca cosa la verdad, empezó a caminar en dirección a casa. Tenía mucho quehacer y ningunas ganas de empezar, pero no cabía duda, se iba a poner en serio a escribir su novela.Ya hacía décadas que le andaba dando vueltas a la idea de plasmar cuatro líneas que dieran rienda suelta a su creatividad, por años encerrada entre las cuatro paredes de su obtuso cerebro. Desde que no levantaba un palmo, siempre, por un motivo o por otro, tenía que adaptarse a los criterios de los demás, sin dejar un mínimo resquicio al riesgo de expresar libremente lo que le viniera en gana. Si en algún momento dejó correr desbocadamente su incipiente imaginación era, bien jugando un partido en la cumbre entre jugadores de papel, cromos de la época que mágicamente recobraban vida entre los pliegos de las sábanas de su cama, cancha inusitada en una partida que siempre acabada ganando o bien, encerrado en un metro cuadrado de lavabo donde iban pasando las más maravillosas mujeres, conocidas o no, desnudas o diminutamente vestidas mientras se masturbaba compulsivamente ante los atónitos ojos de su vigilante y nada tolerante ángel de la guarda.
Ahora, en plena madurez personal y profesional, su imaginación trazaba increíbles figuras casi fantasmagóricas en cualquier espacio de tiempo y lugar, sin venir a cuento, hasta casi el agotamiento físico y mental, mientras su cristalina salud se resquebrajaba a ojos vista.
26 de abril de 2008
¡Déjame una nota cuando te vayas!

Todo empezó cuando el Sol alcanzaba su cenit. George llegó a perder el sentido y, débilmente y trastabillando, se apoyó junto a un armazón publicitario que emergía en medio de la acera. Ya hacía tiempo que su salud estaba en precario. Detestaba a los médicos y no consideraba visitarlos salvo en caso de vida o muerte. Aunque había podido obviarlos hasta ahora, todo parecía indicar que no tardaría mucho en pisar una de aquellas horrendas consultas. Tomaba aire lentamente e intentó muy despacio emprender la marcha hacia casa pero las piernas no respondían a sus deseos. Paso a paso se dirigió a un banco cercano y se dejó caer ante la mirada indiferente de los transeúntes. Una ligera brisa devolvió sus constantes vitales a la normalidad. Todos y cada uno de sus sentidos iban recobrando su dulce rutina mientras George intentaba restaurar en su cuerpo un mínimo de dignidad ante tanto patetismo. Sin duda debía acudir al médico. Sabía que esta vida tan intensamente vivida pasaría tarde o temprano costosa factura. En cualquier caso, no se arrepentía un ápice de todo lo vivido, a largos tragos, a pequeños sorbos. En cualquier caso no dejaba de extraerle el jugo a cada uno de los minutos que tenía el placer de vivir. Era su forma de ver las cosas lo que hacía que nuestro protagonista destacara sobre el resto de sus congéneres.
15 de abril de 2008
¿Cómo un libro te puede seducir?

"Estaba buscando un sitio tranquilo para morir. Alguien me recomendó Brooklyn, de manera que al día siguiente salí de Westchester y fuí para allá a reconocer el terreno. No había vuelto en cincuenta y seis años, y no me acordaba de nada. Mis padres se habían ido de la ciudad cuando yo tenía tres años, pero el instinto me llevó al barrio donde habíamos vivido, arrastrándome como un perro herido al lugar donde nací. Un empleado de una agencia inmobiliaria de la zona me enseñó media docena de pisos en edificios de piedra rojiza, y a última hora de la tarde había alquilado un apartamento de dos habitaciones con jardín en la calle Uno, solo a media manzana de Prospect Park. No tenía ni idea de quiénes eran mis vecinos, y no me importaba. Todos trabajaban de nueve a cinco, ninguno tenía hijos, así que en el edificio siempre habría un relativo silencio. Más que nada, eso era lo que buscaba. Un fin silencioso para mi triste y ridícula vida."
(Obertura) Brooklyn Follies - Paul Auster www.paulauster.co.uk
Es sin duda el mejor ejemplo que conozco de como un libro, ya desde sus primeros trazos, puede llamarte la atención y mantenerte enganchado hasta el mismísimo final y entonces, solo entonces, te das cuenta que has acabado de leer una magnífica obra.
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